viernes, 19 de noviembre de 2010

La Odisea - Homero

No antes de que nuestro viaje a Turquía dejara de ser un proyecto y pasara a tomar cuerpo y forma en el calendario, conseguí ubicar a Troya en el mapa. Desde ese momento y a pesar de no ser uno de los lugares más visitados de ese país, entró en nuestros planes y a ilustrar su visita le dedicamos al menos tanto tiempo como a la propia Estambul.

Algo tiene Troya que la hace fascinante. Como buen mito, su historia se mantiene viva, aunque difusa en la memoria colectiva. Todo el mundo conoce la treta del caballo de madera y quien no ha oído hablar de Ulises, Aquiles, Helena de Troya o Agamenón... aunque de ellos a penas permanezca algo más que sus nombres. Es curioso, que incluso contemos con expresiones populares que permanecen en el acervo, sin que la mayoría sepamos exactamente que proceden del ámbito maravilloso de la Iliada o la Odisea: Ejemplos como "Va a arder Troya" o "El talón de Aquiles" no resultan desconocidos a casi nadie. Pero no son muchos los que acuden a ellas sabiendo exactamente de donde procede la metáfora que están utilizando... o quizás sí y yo soy sólo, como diría mi actual jefe en nuestras conversaciones sobre los clásicos, una víctima más de la LOGSE.

En el proceso de ambientación de aquel viaje vimos la peli de Troya (sí, la de Brad Pit), varios documentales y finalmente llegó a mis manos la Iliada uno de esos libros de la biblioteca de mi padre que jamás pensé que yo fuera a acabar leyendo y que me abrió las puertas a un mundo antigüo, maravilloso y lleno de misterios.Homero

Aquel libro, que disfruté enormemente me dio paso a este otro que es motivo de esta entrada.

La Iliada y la Odisea, las principales epopeyas griegas, son obra, o al menos son atribuidas (porque hasta en esto hay todo tipo de teorías) a un aedo (cantor épico) griego llamado Homero, presumiblemente nacido en Esmirna o Quíos ( en la actual Turquía) entre los siglos IX y VIII a.C.

En la anterior entrada, refiriéndonos a la novela "París en el siglo XX" de J. Verne hablábamos de un libro con historia que además contaba una historia... pues bien, multipliquemos lo dicho exponencialmente para hablar de la Iliada y de la Odisea... pues desde el siglo VI a.C. obras y autor han sido objeto de apasionado estudio por los eruditos de cada época. Aristóteles, Horacio, Quintiliano, Séneca, Cicerón, Petrarca, Milton, Goethe, son sólo algunos de sus admiradores. Lo que sí sabemos, es que el texto que hoy podemos leer, con las diferencias lógicas por las distintas traducciones, es casi exactamente el original, que fue definitivamente fijado y depurado en el siglo II a. de J.C. "posiblemente" por los bibliotecarios de Alejandría Aristarco y Calímaco. Respecto a lo anterior, es de reseñar, que ambas epopeyas fueron creadas probablemente antes de la introducción del alfabeto en Grecia y que en sus primeros siglos de existencia fue difundida por transmisión oral... de ahí que al transquibirlas las pequeñas divergencias encontradas fueran depuradas en la Biblioteca de Alejandría.

Hay mucho más que contar sobre Homero, su época, sus obras y la época a la que hacen referencia, pero aquí no andaré más en ese camino, pues quiero finalizar esta entrada tratando a la Odisea como una obra ajena a toda circunstancia colateral. Nos centraremos sin más en lo que está escrito negro sobre blaIsla de Ítacanco.

La Odisea nos cuenta la vuelta de Odiseo o Ulises (según la versión latina de su nombre) a su reino en Ítaca tras vencer y arrasar la ciudad de Troya. Este retorno, para el que hubieran bastado unas pocas jornadas de navegación se dilata 10 años, como consecuencia de la ira de Poseidón por haber dejado ciego a su hijo, el cíclope Polifemo. Se trata de un retorno lleno de incidencias y aventuras trepidantes a lo largo y ancho del Mar Mediterráneo, en las que para salir indemne, ha de usar su astucia y valor. De su parte cuenta en esta empresa con la asistencia de Atenea, la diosa ojizarca que se convertirá en su ángel guardian.

Una vez en ítaca, un último obstáculo complica la vuelta a su hogar, Penépole, su esposa, se encuentra asediada por toda una pléyade de pretendientes que desean a la vez su mano y el trono del desaparecido rey ausente de Ítaca desde hace veinte años.

Ulises además de ser astuto y poseer un corazón valeroso también sabe usar la fuerza, recurso al que acude de manera sorprendentemente cruel en Ítaca al deshacerse de los pretendientes de Penélope y de aquellos que les mostraron connivencia .

"Por el patio, pasado el umbral, a Melantio traían: con el bronce cruel le cortaron narices y orejas, le arrancaron sus partes después, arrojáronlas crudas a los perros y, al fin, amputáronle piernas y brazos con encono insaciable"

La edición de la Odisea de la que dispongo, de la editorial Gredos, incluye la traducción de J.M. Pabón y la revisión de C. García Gual además de una introducción a cargo de este último y un muy útil índice onomástico al que podemos acudir cuando necesitamos aclaraciones sobre algún personaje. Esta edición de tapa dura y papel de calidad, está siendo publicada y distribuida en los quioscos de prensa como parte de una colección de clásicos grecolatinos.

El texto original era en verso, mantener la rima original es imposible pero éste, en prosa, se ciñe linea a línea al original lo que se traduce en una obra que utiliza un lenguaje culto y adaptado, que no leeremos tan rápido como una novela actual, pero al que nos adaptaremos fácilmente y que nos encadilará por su belleza.

Recomiendo la Odisea no por su enorme valor literario ni por la importancia que junto con la Iliada ha tenido en la literatura europea de todos los tiempos, sino porque se trata de una historia llena de belleza, un argumento casi novelesco como dice C. García Gual, que nos enganchará de principio a fin.

Al contrario que la Iliada, de mayor riqueza literaria pero mucho más estática, la Odisea es una obra trepidante, llena de acción con un argumento atemporal que veo difícil que no le guste a la mayoría de los que se atrevan a vencer la absurda barrera, que por desconocimiento, nos separa de clásicos grecolatinos como éste por quizás tenerlos etiquetados como de difícil lectura o de argumento aburrido. Al menos, en este caso, nada que ver con la realidad.


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Otra bibliografía además de la reseñada:

  • Volumen 3 de "Historia Universal" - Los primeros griegos - de la editorial Salvat - El País
  • Wikipedia

viernes, 8 de octubre de 2010

Encadenando libros... París en el Siglo XX - Julio Verne.

Un trayecto diario de Metro sin transbordos da para mucho si se tiene una mínima afición a la lectura. Desde que trabajo en la zona de El Carmen poco a poco he ido rescatando una vieja pasión lectora que no ha dejado de coger músculo en los últimos meses. Así que, efectivamente estoy leyendo mucho ultimamente y de lo más heterogéneo imaginable... Clásicos griegos, libros de aventuras/vivencias montañeras, autores japoneses, americanos, cuentos en inglés... y finalmente, después de pisar terrenos totalmente nuevos y seductores, y tras una ausencia de más de quince años, vuelve a caer en mis manos un libro de Julio Verne y éste es el que me trae de nuevo a este blog, siempre bajo la amenaza de cierre por derribo.

El título del libro en cuestión es "París Siglo XX" y se trata de un libro con historia, además de ser un libro que cuenta una historia.

Resumiendo un poco, y usando como única fuente el prefacio y prólogo de la edición Española de RBA y la página web reseñada más abajo; Julio Verne escribió está obra probablemente hacia 1863 justo después de alcanzar el éxito con "Cinco semanas en globo". Sin embargo, su editor, Pierre-Jules Hetzel, defraudado por la misma, rechaza su publicación y desanima a Verne a emprender cualquier esfuerzo en ese sentido. Los motivos de dicho rechazo van desde la calidad literaria del manuscrito hasta la ridiculización de sus profecías futuristas "que nadie iba a creer" y "que a nadie iban a interesar".

Verne siguió los consejos de su editor y, si bien a su muerte la existencia de dicha obra estaba bien documentada, se la tenía por desaparecida y así se mantuvo hasta que Jean Verne tataranieto del autor la encuentra en 1989 en la caja fuerte de Michel Verne (hijo de J. Verne) que se creía vacía y cuyas llaves se habían perdido (http://www.jverne.net/articulos/paris_manuscrito.htm), .

Con estas premisas, el mero sostenimiento del libro en las manos transmite una emoción especial pues no sólo estas leyendo un libro de uno de los más significativos autores de novelas de aventuras, es que además, su lectura es una aventura en si misma.

No he leído tanto como para juzgar un libro así, pero los periodistas frustrados somos osados y haré mi propia valoración... Al fin y al cabo nadie me paga y practicamente casi nadie me lee y eso me hace absolutamente libre:

El libro es como una montaña rusa: sube y baja de calidad literaria y en el interés de la trama, se nota que hay un escritor importante detrás, pero es como si aun no consiguiera dominar todo su talento y sin embargo es Verne, el gran Julio Verne en toda su dimensión. En el libro hay grandes frases, pasajes gloriosos y un argumento con altibajos que se desmorona definitivamente al final. Lo que está ahí al ciento por ciento es el "Universo Verne" construido sobre su genial capacidad de extrapolar los avances técnicos de su época a lo que serán 100 años más tarde y... acierta en casi todo. Es brutal su capacidad en este sentido. Brutal e inigualable... Es Verne y punto.

He visto en otros blogs frases resaltadas de esta obra, yo destacaré otras que me gustan por el fondo y por el estilo:

Una criatura encantadora, sin rival en el mundo entero; reunía
en ella los vicios más perfectos y las más viciosas perfecciones,era mujer en toda la acepción del término [...]

- Bueno - Dijo Michel-, ¿y qué opinas del matrimonio?
-Nada bueno.
-¿Nada más?
-Que me inclino más por el matrimonio de los demás que por el mío

- Se atendía a lo que decía Sancho: un consejo de mujer no vale mucho, pero hay que estar loco para no escucharlo[...]

- ¡Es como para creer realmente que la palabra
"candidato" proviene de la palabra "cándido"!
¿Cómo van las humanidades?
-Las humanidades se van - respondió el viejo profesor-[...]


La Trama

Estamos en París en el año 1960. En esta época, futurista desde el punto de vista de 1863, la técnica y la ciencia lo copan todo. La sociedad se ha deshumanizado y cada individuo no es más que un engranaje más dentro de la maquinaria productiva... En este contexto no hay tiempo para aquello que no es medible o útil desde el punto de vista comercial... Las artes son reliquias del pasado y los artistas parias a extinguir.


Michel Dufrénoy, el protagonista de esta historia es, en efecto, un desgraciado muchacho condenado a una mísera vida por no saber refrenar sus instintos poéticos.
El argumento gira entrono a su persona, de como a poco el artista que hay dentro de Michel va ganando el pulso al sobrino de Stanislas Boutardin, banquero y director de la Socidad de las Catacumbas de París y de la fuerza motriz a domicilio... Las relaciones que estrecha con otros personajes con los que siente afinidad le acompañaran en este camino...


...Y no digo más, que si alguien quiere saber en que deriva todo esto ahora lo tiene fácil, pues RBA está sacando vía kiosko gran parte de la obra de Verne y este viene de regalo junto a otro ¿Hacen falta más excusas?.


A modo de conclusión, a mí me ha encantado leerlo aunque no he acabado totalmente encantado con lo que he leído. Es un libro especial y eso se capta desde la primera hoja hasta la última. Recomiendo "París en el siglo XX" a todos aquellos que han disfrutado con las novelas de Verne en algún momento de su vida. Para aquellos que simplemente busquen una buena historia este no es el mejor libro.

jueves, 5 de agosto de 2010

Mark Knopfler - Las Ventas julio 2010

El otro día fuimos al concierto de Mark Knopfler en Las Ventas... Desde donde estábamos sentados en la andanada, esto es lo que veíamos en el escenario, que podía ser Knopfler o el fantasma de mi abuelo... Debe ser, que con los 40 euros que costaba la entrada más barata, no daba para alquilar unas míseras pantallas de video.
lo del centro, se supone que es Mark Knopfler La falta de ayudas visuales y lo básico de la puesta en escena, ha llevado a algunos críticos a calificar el evento como "Concierto Intimista"... se ve que les gustaba la palabra y no se molestaron en cuadrarla con su significado.

Una actuación intimista es, en efecto, la que se desarrolla sin más ayudas técnicas que las estrictamente necesarias,y sin más puesta en escena que los músicos sobre el escenario, pero no en una plaza de toros, sino en una sala pequeña para un público reducido...

El sonido en la andanada, era igual que la imagen de la foto, muy turbio. Knopfler estaba chungo de la espalda y tocó sentado, lo cual ayudo también a lastrar el espectáculo y que no se produjera el milagro habitual del rejuvenecimiento de los grandes músicos sobre el escenario..

Con todo, si hubiera tenido espacio para apoyar los pies en el suelo, si hubiera podido tener un mínimo espacio vital para apoyar el culo y estirar la espalda, hubiera intentado disfrutar del concierto de un tipo que dejó su impronta en la música cuando lideraba su banda "Dire Straits", elaborando sus canciones de una manera tan personal, tan trabajada, que marcó a unas cuantas generaciones que ahora superamos con creces los 30 años.

Supongo que los que estuvieron en la arena no padecieron el sonido a lata que nos tocó a nosotros, supongo que estuvieron lo suficientemente cerca de la banda, como para dejar que la música les atrapase como se supone que debe hacer en un directo... y digo supongo, porque a ellos les tocó ver a la banda sentados, a una prudente distancia del escenario... en lo que para mí no es más que otra paradoja, que esta vez no me tocó sufrir.
Como conclusión, más que reengancharme a la música de un tipo que fue un referente para mí, lo que he conseguido es que nuestros caminos se separen en la misma dirección que él tomo deDire Strait hace ya unos cuantos años.

Menos mal que siempre nos quedará el Alchemy.